La tradición y las costumbres familiares son dos elementos que se juntan con la gastronomía en estas épocas navideñas, no tenemos navidades sin langostinos, carnes, turrones o polvorones, ¿verdad? Aquí nos surge una pregunta, y es ¿de dónde provienen estas tradiciones gastronómicas? ¿Por qué reunirse a comer? Vamos a ver…

Nos remontamos a la llegada del ferrocarril, el cual permitió repartir por todo el país alimentos que hasta entonces habían sido únicamente locales y difícilmente podían conseguirse, como los mazapanes de Toledo, los polvorones y mantecados andaluces, los jamones ibéricos, el pescado y los mariscos cantábricos, los embutidos de Extremadura, entre muchos otros.

Dicho lo anterior, podemos decir que el menú navideño se estandarizó en las grandes ciudades a lo largo del siglo XX, con toda una fusión de alimentos de todo España.

Pero, ¿por qué reunirse a comer?

Alrededor de una mesa pasan muchas cosas, se trate de una comida/cena en familia, de amigos o entre compañeros de trabajo, degustar de la gastronomía en compañía de personas que han sido parte del año que se acaba, es una manera de celebrar la compañía, los momentos, las risas, y en general, es un momento de agradecerse mutuamente.

Sentarse a comer se traduce en la creación de un lazo social, es un momento en el que convergen actitudes, sentires, posturas, palabras, gestos y rituales y es que al final, la gente no sólo se reúne a comer, se reúne a beber, a charlar y sobre todo a festejar, porque no hay buen festejo sin comida compartida.

 

No importa con quienes comas en estas navidades, si lo hacéis en Bálamo, tendréis una comida para no olvidar nunca.

 

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