En verano somos muchos los que elegimos destinos con playa. Y es que no hay nada como sumergirnos en el agua del mar para desconectar y relajarnos. Pero el agua del mar, aparte de ser una gran vía de escape, tiene numerosos beneficios que hoy te vamos a descubrir.
A diferencia del agua dulce, el agua marina tiene grandes componentes con efectos curativos como son el sodio, yodo, zinc, potasio. Esta concentración de oligoelementos actúa contra las bacterias y acelera la curación, ya sea de eccemas, descamaciones o reacciones alérgicas. Muchas veces cuando tenemos un corte, una rozadura y nos bañamos en el mar sentimos un gran escozor, esto se debe a que el agua tiene propiedades antisépticas derivadas de la sal y el cloruro de potasio que desinfectan y favorecen la cicatrización de estas pequeñas heridas.

A la vez, cuenta también con propiedades antibióticas para el organismo que eliminan posibles bacterias que puedan afectar a nuestra piel. Y además, la concentración de los distintos minerales nos garantiza una piel más nutrida, lo que significa una piel más elástica y lucida. Asimismo, la sal funciona como exfoliante, limpiando y eliminado impurezas de la piel. Una renovación celular de nuestra piel que favorece a su vez la estimulación de la circulación sanguínea. Por último, es beneficiosa para personas con problemas de circulación, y los lavados nasales con agua de mar son también muy buena alternativa para combatir catarros.

 

¿Un chapuzón?
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