Estábamos ya enterados de que nuestro estado de ánimo influye sobre el sabor del vino y, dependiendo de como estemos de felices o estresados, el vino tendrá un sabor más suave o más amargo.

Lo que hasta hace muy poco no sabíamos, es que la música puede afectar la manera en que percibimos el sabor del vino. Increíble, ¿no crees? Al parecer existe un gran número de investigaciones que han demostrado que efectivamente, dependiendo del tipo de música que escuchemos, esta puede afectar la percepción del gusto en términos de acidez, dulzor, sabor a fruta o astringencia.

Una de estas investigaciones, fue un experimento en la Heriot Watt University, en el que el investigador Adrian North reunió a un primer grupo de personas para que clasificara algunas canciones dentro de categorías específicas como “poderosa y pesada”, “sutil y refinada”, “picante y refrescante” o “suave y fresca”. 

Para la segunda fase de este experimento, el siguiente grupo participante entró a escuchar estas canciones previamente clasificadas, mientras bebían un Cabernet Sauvignon y un Chardonnay. Después de la prueba de sabor, se pidió a los participantes que clasificaran los vinos en las mismas categorías y la sorpresa fue que la música tiene un poderoso impacto en la manera en que percibimos el vino, obteniendo así diferentes resultados en las clasificaciones de ambos grupos.

Así mismo, también se descubrió que, si la música está sonando a altos niveles de volumen, la percepción del dulzor se reduce y aumenta el sabor umami, y de esta manera cuanto más alto es el sabor umami, más tiende el vino a contar con un sabor amargo y áspero.

Aclaración: La palabra umami proviene del japonés y significa ‘sabor agradable, sabroso. Es uno de los cinco sabores básicos junto con el dulce, ácido, amargo y salado. 

 

Ahora os invitamos a hacer el experimento en casa, comprar una botella de vino y probarla sin música y luego con música, a ver qué tal os sabe la experiencia.

 

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