Pequeñitos, verdes muy verdes y sobretodo, muy sabrosos, los pimientos de padrón son originarios del huerto de la parroquia del pueblo gallego de Padrón, en La Coruña. Son todo un clásico de la cocina gallega y la mejor temporada para comerlos es entre mayo y octubre, ya que durante estos meses es su época de cosecha.

Ahora que ya sabes que el post de hoy está dedicado a los pimientos de padrón, entremos en materia y busquemos respuesta a la pregunta del millón, ¿por qué unos pican y otros no?

¡Vamos a por ello!

Decía aquel refrán gallego «os pementos de Padrón, uns pican e outros non» y tan cierto. Lo que sucede en cuanto a que unos pican y otros no, tiene origen en la sustancia capsicina, la cual se encuentra en unas pequeñas vesículas del interior del fruto.

Esta sustancia defensiva es generada por la planta del pimiento en respuesta a determinados factores externos, de forma que una misma planta puede dar pimientos picantes y pimientos no picantes. Siendo así, el factor que más se atribuye a una mayor producción de pimientos picantes, son las altas temperaturas o la sequía.

Después de saber por qué unos pican y otros no, quizá te estés preguntando cómo diferenciar los unos de los otros y la respuesta para ello es que ¡no hay manera! Hay quién dice que los pequeños pican menos o que los que tienen forma retorcida pican más, pero lo mejor es dejar que la suerte decida por ti.

 

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