Después de grandes comilonas siempre nos apetece un postre, y es que, ¿quién se puede resistir a estos pequeños pecados?

La historia de los postres empezó en la Antigua Roma, los “secundae mensae, así es como les llamaban. Organizaban grandes festines donde había una gran variedad de platos, y una de las tradiciones que se solía hacer durante estas comidas tan abundantes era comer dulces cuando se cambiaba de un plato salado al siguiente. Estos solían ser fruta de temporada y distintos panes con levadura y miel, ya que la oferta antiguamente era bastante limitada. Además, los romanos fueron los encargados de distinguir por primera vez un pastelero de un panadero e introdujeron el oficio de “pastillariorum”. En España con el descubrimiento de América en el siglo XV, la miel dejó de ser el endulzante de los postres, y el chocolate pasó a ser el ingrediente estrella de estos. Por otra parte, el desarrollo del hojaldre se inició en Francia en el siglo XVIII, lo que significó el comienzo de la pastelería moderna. Más tarde apareció la bollería vienesa y la popularización del croissant.

En Bálamo, como grandes amantes del dulce tenemos deliciosos postres para los más golosos. Uno de los preferidos de nuestros clientes son las Filloas con helado de leche, una elaboración totalmente casera, cuyos ingredientes son básicos y que destacan por su textura fina. El flan de queso también es de los más demandados, cremoso y con un sabor muy auténtico. Podrán elegir tartas tradicionales, como la de queso, manzana y hojaldre. Por otro lado, los amantes del chocolate no sé podrán resistir al brownie de chocolate o a nuestra tarta más especial, la tarta de oreo.

Ya sabes, ¡guarda sitio para el postre!

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